Hay personas que aparecen en tu vida profesional y terminan formando parte de algo mucho más importante. Guti fue una de ellas.
Para mí, hablar de José Gutiérrez Martín Hermida es hablar de Guti. Del profesional, por supuesto, pero sobre todo del compañero, del amigo, de la persona con la que compartimos muchos de los primeros pasos de A2 y una manera muy parecida de entender el trabajo: ponerse alrededor de una mesa, sumar lo que cada uno sabe y encontrar la forma de hacer posible una idea.
¿Quién es Guti?
Guti fue el fundador y alma de Sherpa Project, una consultora especializada en turismo deportivo, planificación del medio natural y creación de destinos vinculados al ciclismo y al turismo sostenible.
Se había formado en Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Santiago de Compostela y había cursado un MBA en la Escuela de Negocios ABANCA, pero lo que verdaderamente lo definía no cabía en un título.
Guti era un hacedor.
Una de esas personas que son capaces de partir de cero, entender un territorio, imaginar lo que podría llegar a ser y empezar a mover todas las piezas necesarias para conseguirlo.
Senderos, rutas BTT, cicloturismo, proyectos de dinamización territorial, Caminos Naturales, accesibilidad, movilidad sostenible… Su trabajo tenía mucho de territorio, de naturaleza y de bicicleta, pero tenía todavía más de construir proyectos reuniendo personas diferentes alrededor de una idea común.
¿Dónde nos encontramos?
Nos encontramos hace muchos años, cuando Sherpa Project y A2 estaban escribiendo todavía buena parte de sus primeras páginas.
Y cuando miro ahora las imágenes de aquellos trabajos me doy cuenta de todo el tiempo que ha pasado.
Las primeras webs.
Los proyectos que hoy casi parecen arqueología digital.
Las reuniones alrededor de una mesa.
Los diseños que iban tomando forma.
Las conversaciones interminables para encontrar una solución.
Éramos más jóvenes, las herramientas eran otras y seguramente improvisábamos mucho más de lo que ahora queremos recordar.
Pero había algo que ya estaba ahí: las ganas de hacer cosas juntos.
Había un problema y lo pensábamos. Había una oportunidad y la explorábamos. Había una idea todavía sin forma y empezábamos a construir alrededor de ella.
Y así fueron llegando los proyectos.
¿Qué construimos juntos?
Trabajamos con Sherpa Project durante años en distintos proyectos de comunicación, identidad y desarrollo digital.
Construimos su presencia en internet desde aquellos primeros tiempos. Trabajamos en proyectos vinculados al turismo y al territorio. Compartimos propuestas, publicaciones, webs, materiales y muchas horas intentando traducir a imágenes, palabras y experiencias todo aquello que Guti y su equipo estaban imaginando sobre el terreno.
Pero cuando pienso en lo que hicimos juntos, curiosamente no recuerdo primero los entregables.
Recuerdo la mesa.
Las personas alrededor.
Los papeles.
Los ordenadores abiertos.
Las preguntas.
Ese momento en el que alguien decía una cosa, otro la completaba y, poco a poco, algo que al principio no existía empezaba a aparecer delante de nosotros.
Creo que ahí nació también parte de nuestra manera de entender A2.
Porque trabajando con personas como Guti aprendimos que los mejores proyectos rara vez pertenecen a una sola persona.
Se hacen mezclando conocimiento.
Confiando.
Dejando espacio para que cada uno aporte lo que sabe.
Y escuchando mucho.
¿Por qué me inspira?
Por su pasión.
A Guti le apasionaba lo que hacía y era difícil estar cerca de él sin acabar contagiándose un poco.
Pero, sobre todo, siempre admiré su enorme capacidad para convertir ideas en realidad.
Hay personas extraordinariamente buenas imaginando y otras extraordinariamente buenas ejecutando.
Guti sabía hacer las dos cosas.
Podía visualizar un proyecto donde todavía no había nada y, acto seguido, empezar a pensar qué personas necesitaba, qué pasos había que dar, qué obstáculos podían aparecer y cómo conseguir que todo aquello terminase sucediendo.
Y lo hacía trabajando con otros.
Sin miedo a preguntar.
Sin miedo a rodearse de personas que sabían cosas diferentes.
Sin necesidad de tener todas las respuestas.
Para mí esa es una forma de inteligencia que tiene muchísimo valor.
¿Qué aprendimos de él?
- Que una buena idea necesita personas dispuestas a llevarla hasta el final.
- Que trabajar en equipo no consiste simplemente en repartir tareas. Consiste en confiar en lo que sabe hacer el otro. En dejar que alguien mejore tu idea.
- En entender que el resultado puede ser mucho mejor cuando deja de pertenecerte solamente a ti.
- Y aprendimos también algo que hoy forma parte profundamente de nuestra manera de trabajar en A2: que detrás de los proyectos siempre hay personas.
Los proyectos terminan.
Las webs cambian.
Las tecnologías se quedan antiguas.
Los documentos terminan guardados en alguna carpeta que años después vuelves a abrir casi por casualidad.
Pero las personas permanecen en tu historia.
Gracias, Guti
Estos días he vuelto a mirar algunos de aquellos primeros trabajos. Y ha sido inevitable sonreír. No porque hayan envejecido mejor o peor. Sino porque detrás de cada uno puedo recordar conversaciones, reuniones, decisiones, problemas que resolvimos juntos y muchos momentos compartidos. Y entonces entiendes que aquello era mucho más que trabajo. Era una parte de nuestra vida.
- Guti, gracias por confiar en nosotros cuando A2 también estaba empezando.
- Gracias por todas aquellas mesas alrededor de las que pensamos juntos.
- Gracias por las ideas locas que terminaban convirtiéndose en proyectos.
- Gracias por tu entusiasmo, por tu generosidad y por enseñarnos tantas veces que siempre había una manera de hacerlo.
- Gracias por dejarnos formar parte de tu camino. Y gracias, sobre todo, por formar parte del nuestro.
Te vamos a echar muchísimo de menos.
Una parte de la historia de A2 también lleva tu nombre.
Gracias, Guti.